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Coca-Cola, la selección española y Europa

Published on 12/07/2012

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El 1 de julio la selección española realizaba la gesta y por tercera vez consecutiva se alzaba con el título, esta vez la Eurocopa 2012, tras deleitarnos con un escandaloso nivel de juego que volvió a demostrar que tenemos al mejor equipo fútbol del mundo, por  juego, y seguramente por comportamiento y actitud. Un equipo que ha sabido conjugar a la perfección el talento con la humildad fuera del terreno de juego.

Es lógico que las marcas y patrocinadores encuentren en este brillante equipo una excelente plataforma de visibilidad y proyección de valores a través de la construcción de contenidos. Lo hemos estado viendo a lo largo de este torneo, especialmente en soporte televisivo. Es fácil y lógico que las emociones y la explosión desatada de sentimientos – en este caso por un triunfo histórico- eclipsen momentáneamente la moderación y la racionalidad. Y es comprensible que el sentimiento y la emoción sean las teclas que las marcas quieran pulsar para reforzar su calado entre las audiencias.

Sin embargo, a veces la frontera entre lo emotivo y lo fantasioso es muy delgada, y el spot de Coca-Cola “Destapa la Felicidad” que fue emitido tras el triunfo de la selección fue un buen ejemplo.

Lo que vimos fue un contenido jalonado, ciertamente, con emotivas imágenes de pequeños y grandes logros de nuestro país y sus gentes, pero fundamentalmente lo que trascendía era un mensaje belicista y tensionador, una España fustigada y atacada por sus contendientes europeos, que más parecen ser soldados cuando no verdugos, hordas de seguidores-ogros  que retan y amenazan nuestra patria, la sufrida España, que  lucha y se defiende con uñas y dientes contra a sus enemigos. Vamos a demostrar a Europa de lo que somos capaces…

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Un mensaje global delicado, cuando no peligroso, que si se ingiere bajo un justificado estado de embriaguez emocional, los efectos secundarios pueden resultar perversos. Damos por hecho que  no era la intención de Coca-cola contribuir al enfrentamiento y la tensión, y más a tenor de la brillante iniciativa en torno a la felicidad que llevan desplegando desde hace meses, y que nos puede ayudar a convencernos de que “podemos” hacer grandes cosas más allá de un campo de fútbol.

Pero para los que aún pueden haber quedado confundidos, y ahora que las aguas de la pasión vuelven a su cauce,  hay que recordarlo: ni Europa ni los países que la integran  son nuestros enemigos. Europa no es Eurocopa. Lo que verdaderamente está clavando los tacos en el pecho de España es una crisis económica  brutal, una crisis de identidad en la UE que sigue sin saber lo que quiere ser y adónde quiere ir, y una grave crisis de deuda soberana que no da tregua.

Ahora sí, aclarado esto, vamos a seguir utilizando la comunicación global y todas las herramientas que estén a nuestro alcance para demostrar al mundo de lo que somos capaces. Nos vemos en Brasil 2014, con Europa, con todos.

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