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Comunicar, al fin y al cabo

Publicado el 27/11/2014

 Comunicacion

Todos sentimos cosquilleo, pudor o nervios en el estómago a la hora de hablar en público, y es por eso que todos tenemos nuestros trucos para conseguir superar la situación con éxito logrando con ello dos objetivos clave: ser escuchado y seducir a la audiencia.

El porqué de esta reacción se encuentra en el miedo que sentimos a un supuesto rechazo o crítica, en definitiva, al qué dirán o pensarán los demás sobre nosotros. A eso hay que añadir las ganas de triunfar que llevamos dentro. Como dijo el gran Groucho Marx “nunca tendrás una segunda oportunidad de causar una primera buena impresión”.

Son muchos los discursos que han conseguido cambiar el rumbo de las cosas, incluso de la historia, y todos ellos llevaban tras de sí una excelente preparación y puesta en escena. Obama, uno de los mejores oradores de la actualidad por excelencia, demuestra una habilidad verbal y no verbal propia de la retórica que empleaba Abraham Lincoln, caracterizada por el hábil uso de las preguntas retóricas con las que atrapaba a su audiencia.

 Comunicación al fin y al cabo

Está comprobado que los primeros tres minutos de un discurso son claves para el éxito. Pasado ese tiempo el público comienza a distraerse y perder el interés por las cosas. Es ahí, en ese preciso momento, cuando hay que utilizar los mecanismos necesarios para recuperar su atención, pero sin caer en lo banal o anecdótico, lo que provocaría el efecto contrario al que buscamos. Orson Welles decía que “hagas lo que hagas te recordarán por la anécdota”, por lo que debemos ser listos y si construimos una debe tener relación con nuestro mensaje principal.

Las dotes de una excelente capacidad de oratoria parecen atributos algo innatos, no así las técnicas de comunicación no verbal que podemos emplear para enriquecer nuestro discurso.

Desde Evercom nos atrevemos a dar algunos consejos prácticos para triunfar en un speech a través de la comunicación no verbal:

  • Posicionarse: buscar un lugar en el escenario desde el que estés cómodo y evita moverte en exceso ya que distrae la atención del receptor. ¡Enrócate!
  • Gesticular: utiliza las manos para acompañar y enfatizar tu discurso. Además eso te ayudará a descargar tensión. ¡Haz el mimo, nunca el memo!
  • Sonreír: juega con tu sonrisa para aproximarte al público. ¡Siempre sonríe!
  • Mirar: proyecta tu mirada a todo el auditorio. ¡Focaliza!
  • Marcar los silencios: usa los silencios para enfatizar un argumento previo o reactivar a la audiencia. ¡Los silencios también son importantes!
  • Preguntar: haz preguntas retóricas a lo largo de tu discurso, siempre funcionan. Incluso lanza alguna pregunta a tu público y busca la interactuación. ¡Preguntas de reactivación!

No tendría sentido terminar este post sin mencionar la destreza retórica de una de las personas más en boga en nuestro país: Pablo Iglesias. Sin entrar a valorar el fondo de sus discursos, ya que el debate y la polémica estarían garantizados, la forma en la que se dirige al gran púbico cautiva cada día nuevos adeptos, hipnotiza.

 Sara Queija Temes, Ejecutiva de cuentas División Consumo & Salud

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