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La marca Felipe VI

Published on 04/06/2014

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El primer mensaje de comunicación del Príncipe de Asturias tras la abdicación del Rey Juan Carlos, en la entrega del premio Príncipe de Viana, ha sido de «empeño y convicción”. He optado por asimilar su discurso desde un ángulo empresarial, entendiendo  el papel de la corona como el de una empresa y que estas son grandes impulsoras del crecimiento.

La comunicación, la imagen y la reputación son factores trascendentales para el posicionamiento de las mismas. La progresión de una empresa familiar, con la transmisión de sus valores, hitos y desafíos de futuro, incluso su proyección geográfica; también lo son para la Corona. Uno de los retos más importantes que las empresas familiares afrontan son los cambios generacionales y, atendiendo al discurso del Rey, su abdicación obedece, en gran parte, a dar paso a la nueva generación y oxigenar también la marca país.

España ha sufrido durante los últimos años una pérdida de reputación y posicionamiento de marca en el mundo. Ello, en gran parte, fruto de la crisis económica que ha golpeado el país, la asfixia de las empresas en el mercado interno, la alta tasa de paro, el empobrecimiento de los españoles, la pérdida de credibilidad política; han minado la imagen de progreso social y económico que había logrado el país a principios de 2000.

En este entorno, tampoco la monarquía ha sido ajena al desgaste. Pese a que Don Juan Carlos había repetido toda su vida “los reyes mueren, no abdican», la Corona española ha tenido que sortear las consecuencias del caso Nóos, las aventuras sentimentales de Don Juan Carlos, sumando a ello sus problemas de salud y las críticas a Doña Letizia, quien también ha sido objeto de innumerables noticias sociales por falta de empatía en el seno de la propia familia real y por sus ausencias.

Finalmente, Don Juan Carlos ha abdicado para revitalizar no sólo a la monarquía. «El Rey abdica para impulsar las reformas que pide el país«, sorprendente titular dio el periódico El País y poderoso mensaje de comunicación en favor de una España que se transforma.

Las empresas se enfrentan a una profunda metamorfosis. “La lenta recuperación económica, la incertidumbre intrínseca a un mercado global y complejo, y la irrupción de la tecnología como factor estratégico han multiplicado los frentes a los que los directivos de empresas familiares tienen que atender”, como señala el Barómetro Europeo de la Empresa familiar, realizado por KPMG.

La marca Felipe VI conllevará además de compromiso y experiencia, ese reto transformador empresarial, con una capacidad relacional y de comunicación para demostrar ganas de trabajar en pro del posicionamiento marca país. Tendrá que afrontar liderazgo de Estado, su formación ha ido encaminada a ello. No obstante, con la humildad suficiente ya marcada por Don Juan Carlos, quien en un gesto de comunicación sin precedentes, pidió perdón público tras su polémico viaje a Botsuana «Lo siento mucho. No volverá a ocurrir«.

El  papel de las empresas es fundamental por la capacidad que tienen de generar crecimiento económico, crear empleo e innovar. En esta línea, entendiendo a Felipe VI como una empresa que deberá potenciar su propia marca, tiene ante sí el reto de ejemplarizar que “la justicia es igual para todos,” afrontar con tesón protagonismo global como cuando Don Juan Carlos salió al quite de Hugo Chávez con el famoso «¿Por qué no te callas?«, seguir la huella  integradora visible en los lazos de los países iberoamericanos.

En su primera puesta en escena, Don Felipe ha señalado que «En periodos de dificultades como los que atravesamos», la experiencia de tiempos pasados «nos enseña que solo uniendo nuestros afanes, anteponiendo el bien común a los intereses particulares e impulsando la iniciativa…. lograremos avanzar hacia escenarios mejores». España no está aún para fiestas, ya estamos en un escenario de recuperación, ahora necesitamos que sea mejor, con sobriedad y optimismo.

Un análisis reciente del diario Expansión, recordaba a Balmer, Greyser y Urde, estudiosos consagrados de las monarquías quienes concluían que en la sociedad de hoy, «el valor de una corona es tan útil como la consideren sus gentes. Por eso, en su trabajo cotidiano, las coronas tienen que llevar a cabo una función de relaciones públicas, los reyes han de interactuar con sus públicos, estableciendo relaciones de largo plazo, y fruto de las cuales estos les consideren necesarios para sus vidas».  Una vez más, la comunicación jugará un rol clave en la transmisión del saber hacer de Felipe VI.

Cristina Murgas, Directora de cuentas. División Comunicación Corporativa y AAPP

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